PUEBLOS COMUNIDAD VALENCIANA VALENCIA
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Datos del Pueblo |
Carcer |
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Pueblo |
Localidad: Carcer |
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Municipio |
Carcer / Comarca: Ribera Alta |
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Provincia |
Valencia |
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Comunidad |
Valenciana |
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Habitantes 2003 |
2.026 |
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Ayuntamiento |
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Dirección |
Plaza Comunidad Valenciana, 2 |
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Código postal |
46294 |
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Teléfono |
962580016 |
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Fax |
962580603 |
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Oficina Turismo |
Contactar con Teléfono citado |
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Web Oficial |
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Web de Interés |
Carcer Pagina de la Diputacion |
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E-mail municipio |
carcer@gva.com |
El término municipal de Cárcer limita con las siguientes
localidades:
Alcántara de Júcar, Antella, Cotes, Gabarda, Játiva y Sellent, todas ellas de la
provincia de Valencia.
Sus tierras se encuentran regadas por los ríos Júcar al
norte, y el rio Sellent al oeste. Se encuentra aguas abajo de la Presa de Tous,
enclavado entre tres montañas que, formando una barrera natural, separan las
comarcas de la Canal de Navarrés y la Costera.
Desde Valencia, se accede a esta localidad a través de la A-7 y luego tomando la
CV-560.
"Carzre", como pronunciaban los antiguos valencianos, se
halla emplazado en el centro del valle del que tomó su nombre. Este valle fue
conocido con los nombres de Broto y de las Flores. El botánico Cavanilles lo
denominó por su ubérrima producción, Vall-Farta, y Madoz, allá por el año 1846,
le llamó valle de la Muerte. Estas denominaciones respondían a un auténtico
sentido de la realidad. Antes de que se introdujera en él el cultivo del arroz
era hermoso, sano, fresco alegre y apacible, convidando a disfrutar de una vida
plácida y tranquilo.
Pero con la introducción del cultivo del arroz el hermoso valle se convirtió en
un lugar pestilente, sepulcro de sus propios moradores que, en su mayor parte,
encontraban prematura muerte debido a las epidemias de paludismo.
Según el padre Lerchundi, Carzre significa en árabe sitio de reposo, quietud y
tranquilidad. Sin embargo, el nombre es, al parecer, latino y deriva de la
situación geográfica del valle, semejante a la de una cárcel, cuyos muros están
constituidos, en este caso por las sierras de Gabarda y Antella, Montot y
Realeng, que lo rodean por los lados norte, oeste y sur; la puerta de entrada
queda al este, en el espacio existente entre el espolón de la sierra de Gavarda
y el del Castellet de Señera.
Cárcer debió de nacer a raíz de la ocupación del valle por los árabes, allá por
los años 713 ó 714. Así parecen indicarlo los restos encontrados. Pruebas de
este aserto constituyen también la desaparecida iglesia, que antes fue mezquita;
las fábricas de cerámica y azulejos; el no haberse encontrado, hasta ahora,
restos de utensilios o habitaciones de épocas anteriores a los musulmanes; y,
por último, los nombres de algunas partidas, como la del Ravalet, derivada de la
palabra árabe rahal, que significa arrabal, y la del Socá, corrupción de Xocá,
nombre de un poblado desaparecido que hace tiempo que se hallaba situado en
dicha partida.
Nominalmente al menos, el primer señor de Cárcer fue don Pedro Fernández, señor
de Albarracín y de Azagra, a quien el rey don Jaime I lo concedió en 5 de agosto
de 1237, es decir, cinco años antes de la reconquista del valle y mientras el
soberano se hallaba sitiando por segunda vez la ciudad de Valencia. Es posible
que esta donación fuese revocada, o que don Pedro Fernández no tomase posesión
del pueblo, puesto que en 1242 Jaime I vuelve a conceder la alquería llamada
Cárcer, con sus pertenencias -excepto molinos y hornos-, a Gonzalbo Juan
Domínguez, a Sebastián, consobrino de Martín de Sicilia y a otros cuarenta y
siete pobladores. En el mismo año el rey hizo donación de tierras del valle a
otras veinte personas.
Escolano habla de Cárcer en los siguientes términos: "[[ras de Sumacárcer se
recuesta sobre la ribera del Júcar el lugar de Cárcer o Carzre, como
pronunciaban los primeros valencianos de la conquista. Sus casas, cerca de
doscientas de moriscos y a nivel labradas, que con las acequias y todas ellas y
sus calles tan curiosamente de agua clara que cruzan por ellas y los muchos
parrales que en forma de soportales cubren las puertas de las casas, hacen el
lugar uno de los apacibles y graciosos del reino.]]"
Otros antecedentes dejan entrever la existencia, en tiempos remotos, de una
calle en la que habitan cien doncellas simbolizadas en las cien parras que la
sombreaban y adornaban. Esta gran calle de las cien parras debía de ocupar los
terrenos que hoy forman las partidas de la Señoría y Ravalet. Su trazado fue
seguramente bastante irregular, con trayectos rectos y otros formados por curvas
más o menos cerradas. A lo largo de toda ella debieron de discurrir, a cielo
abierto, las acequias del Racó y de la Señoría, que, como es característico en
los poblados árabes, formarían una especie de canal de circunvalación destinado
al riego y a los desagües. Años después, desaparecerían las parras, la hermosa
calle se llamó del Olivo a causa del que creció en ella.
Según el historiador Francisco Diago, documentos anteriores a 1384 acreditan la
existencia de fábricas de cerámica en Cárcer y hasta citan algunos nombres de
ceramistas que vivieron entre los años 1317 y 1326. Pero así como las fábricas
de cerámica de Paterna fueron absorbidas por las creadas en el vecino pueblo de
Manises, las de Cárcer desaparecieron con la despoblación ocasionada por las
frecuentes epidemias, despoblación terriblemente agravada por la expulsión de
los moriscos, quien al marchar se llevaron consigo el arte de la fabricación, ya
que los cristianos que quedaron, por falta de manos o de técnicos, se sintieron
incapaces de mantener estas industrias.
Que Cárcer fue rico e importante lo atestigua también el hecho de que al fijar
el rey don Jaime el Conquistador la primera contribución que impuso a los moros
después de la Reconquista, en 24 de septiembre de 1257, exigiese a los de Cárcer
y Sumacárcer - puesto que esta población dependía de la primera- el pago de cien
besantes, cantidad igual a la que exigía a los moros de Alcira, y mitad de la
que solicitó de los de Valencia, cuya contribución fijó en 200 besantes.
En esta primera contribución impuesta por el rey don Jaime al reino de Valencia,
figuran sólo veintiséis pueblos, siendo de suponer que serían los más
importantes, y entre todos los del valle únicamente Cárcer aparece en la
relación.
Está doumentada extensamente la belleza y tranquilidad del valle, en el que
debía de abundar la caza, como lo prueba una provisión de 1526 existente en el
Archivo Municipal de Játiva, en la que se dispone que vayan cazadores al valle
de Cárcer a cazar francolíns (especie de perdiz, extinguida actualmente en
Europa) para el duque de Calabria.
La agricultura es la actividad más importante. Basada en el monocultivo y comercio de la naranja. En lo que respecta a la industria, este sector está dedicado mayoritariamente a la transformación de los cítricos.
Cárcer es el lugar de nacimiento del Padre José Gumilla Moragues, misionero jesuita que en el siglo XVIII exploró la cuenca del río Orinoco y escribió un libro fundamental y de gran valor histórico sobre dicho río: GUMILLA, (Padre) José. El Orinoco ilustrado y defendido. Historia natural, civil y geográfica de este gran río y de sus caudalosas vertientes. Escrito en 1731. Ediciones posteriores: 1745, 1791 y 1882. Versión francesa, 1758. Caracas: Academia Nacional de la Historia, Fuentes para la Historia Colonial de Venezuela, Nº 68, 1963.
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