PUEBLOS COMUNIDAD VALENCIANA VALENCIA
|
Datos del Pueblo |
Benisano |
|
Pueblo |
Localidad: Benisano |
|
Municipio |
Benisano / Comarca: Camp del Turia |
|
Provincia |
Valencia |
|
Comunidad |
Valenciana |
|
Habitantes 2003 |
1474 |
|
|
Ayuntamiento |
|
Dirección |
Plaça L'Ajuntament, 1 |
|
Código postal |
46181 |
|
Teléfono |
962780701 |
|
Fax |
962791540 |
|
Oficina Turismo |
Contactar con Teléfono citado |
|
Web Oficial |
Ayuntamiento de Benisano |
|
Web de Interés |
Castillo Benisano |
|
E-mail municipio |
info@benisano.com |
|
|
El término municipal de Benisanó limita con las localidades de Liria y Benaguacil ambas de la provincia de Valencia.
Situado al sureste de la ciudad de Liria, cuyo término lo limita por los cuatro puntos cardinales. La superficie del término es llana, a excepción de unas suaves ondulaciones por el sector nordeste. El clima es templado; los vientos más frecuente son el poniente y el levante; las lluvias se producen en otoño y primavera. El pueblo está situado en un altozano, junto a la carretera de Valencia a Ademuz.
Benisanó, asentado sobre un suave altozano, con una
superficie de 2,32 Km2, rodeado por las huertas de Puebla de Vallbona,
Benaguacil y Liria, a una altura de aproximadamente 250 metros sobre el nivel
del mar, a 23 Km de la capital Valencia, surcada por la carretera
Valencia-Ademuz, es uno de los parajes más bellos de la comarca Campo del Turia.
De clara ascendencia árabe (el nombre procede del árabe beni-Sahnun, "hijos o
descendientes de Sahnun"), no se conoce ninguna alusión histórica anterior al
siglo XII que señale la existencia del mismo. El pueblo como entidad local
propiamente dicha surgió con las edificaciones que se agruparon en torno al
antiguo castillejo de origen árabe, construído sobre el solar de una alquería
musulmana denominada Benixanut. Por ello, la historia de Benisanó y la de su
castillo han estado ligadas desde sus orígenes hasta la actualidad, conformando
un marco común a lo largo de los siglos.
En época romana, el término de Benisanó formaba parte de un bosque que rodeaba a
Edeta (Liria), y en ningún momento fue utilizado como asentamiento ofensivo por
parte de Pompeyo en sus luchas con Sertorio (73 a.C.) ya que el asedio a la
"gran Laurona" se produjo desde Pallancia (Ribarroja), lugar donde tomó Pompeyo
posiciones. Prueba de ello es que no han aparecido en todo el término municipal
restos arqueológicos romanos. No obstante, las líneas de investigación que se
siguen en el momento presente, van encaminadas a profundizar en el estudio de la
zona en los siglos anteriores al XII, aunque por el momento todavía no ha
aparecido ningún vestigio de las épocas ibérica, romana o visigoda en cuanto a
asentamiento humano establecido.
Así pues, ya situados en este mismo siglo XII, aparece la existencia de un
"fosar", denominado Beni Sahún, nombre de una familia árabe (caso típico de los
topónimos del tipo Beni que obedecían a la parcelación hereditaria entre los
descendientes árabes). Este primitivo nombre evoluciona al anteriormente de
Benixanut, que alude al antiguo castillejo utilizado como alquería, donde un
Cadí o juez árabe de Liria guardaba sus mujeres, cautivos y riquezas. Esta
configuración inicial queda confirmada por los subterráneos que aparecen
labrados en el actual castillo.
En las donaciones de tierras que se efectuaron en la época de la Reconquista y
que aparecen documentadas en el "Llibre del Repartiment" se nombra una primera
donación del lugar en el año 1239, que textualmente dice: "1V jovatas in
Benisano a Martinus Petri de Benasto", aunque la donación más significativa se
produjo en noviembre de 1249, cuando se le entrega la alquería de Benizano a D.
Pedro Íñiguez de Diacastello, procurador del infante D. Sancho, aunque no fue
hasta 1291 cuando Jaime I lo confirma como señor de dicha alquería, con derecho
a todos los créditos de los allí afincados. Desde este momento, Benisanó, que
entonces estaba formado por una torre, edificios circundantes, un baño público y
un muro que rodeaba la villa, contará con jurisdicción propia.
En posteriores donaciones, pertenecientes a la Cancillería y documentadas en
tiempos de Pedro el Grande, aparece el nombre de Benisanó tal como lo conocemos
en la actualidad, en concreto en la donación efectuada en 1278 y 1279 a Juan de
Prócida.
A partir de este momento comienzan a sucederse las donaciones entre distintas
familias cristianas hasta 1477, año en que es comprado por Dña. Isabel, esposa
de D. Luis de Cavanilles. En diciembre de este mismo año 1477 el rey D. Juan de
Navarra concede a D. Luis la jurisdicción de Benisanó. En la segunda mitad del
siglo XV es cuando se erige el castillo tal y como lo conocemos en la actualidad
(sin olvidar las posteriores reformas). En noviembre de 1519 e rey Carlos I
otorga licencia para construir torres y murallas en dicho lugar.
Con el inicio del mandato de esta renombrada familia es cuando se afianza la
configuración de Benisanó como pueblo de señorío, manifiestamente independiente
del poder real. Don Luis de Cavanilles fue copero del rey Juan II de Aragón en
1477, gobernador de la Ciudad y Reino de Valencia en nombre de los Reyes
Católicos entre los años 1481 y 1503. Su hijo, Don Jerónimo de Cavanilles fue
capitán de la Real Guardia con el rey Fernando el Católico, embajador de Francia
entre los años 1509 y 1511 y Gobernador de la Ciudad y Reino de Valencia en
1523. Fue Don Jerónimo de Cavanilles quien trasladó al rey prisionero Francisco
I de Francia al castillo de Benisanó, por petición directa del Emperador Carlos
V, después de la derrota en la batalla de Pavía en 1525, conformando uno de los
pasajes históricos acontecidos en el municipio que más se conocen y se
recuerdan. Desempeñó también los cargos de Virrey y Capitán General de la
Virreina Doña Germana de Foix desde 1538 hasta 1549. Casó con Doña Leonor de
Borja, emparentando al municipio con esta familia de Papas.
A pesar de que los señores de Benisanó fueron cristianos, en esta época la
población del municipio era mayoritariamente morisca, enclavada entre dos
poblaciones de cristianos viejos (Liria y Puebla de Vallbona) y una de moriscos
(Benaguacil).
Es durante el siglo XV cuando se inician los continuos litigios entre los
habitantes de Benisanó y los de Liria a causa de las aguas de riego, que en
numerosas ocasiones hicieron peligrar la integridad física de los propios
habitantes, siendo especialmente relevante el incendio provocado por los
lirianos en 1408. A lo largo del siglo XVI siguen recrudeciéndose los ataques de
los habitantes de Liria, destacando las revueltas de agosto de 1520, cuya
dirección fue tomada por los agermanados, y las de 1576.
En 1547 se produce la desmembración por Bulas Papales de Benisanó de Liria,
pasando obtener parroquialidad propia. Es en este momento cuando Don Luis
Cavanilles Villarrasa manda edificar la iglesia, bajo la titularidad de los
Santos Reyes, y la casa abadía.
En septiembre de 1609, la expulsión de los moriscos supuso una grave disminución
de la población, provocando nefastas consecuencias en la economía del municipio.
Este déficit poblacional fue compensado por el aporte continuo de cristianos
viejos de los municipios vecinos. También fueron importantes en la disminución
dehabitantes las epidemias, como la de peste de 1647.
En 1699 ocurre un hecho que va a marcar para siempre la vida y la historia de
los habitantes de Benisanó, pues se descubre en los cimientos de la casa nº 26
de la Calle Mayor una medalla de bronce de forma elíptica, representando a
Nuestra Señora con el Niño en brazos. Entre las diversas advocaciones propuestas
se decidió, mediante sorteo celebrado en marzo de 1701, la de Virgen del
Fundamento, en clara alusión a las circunstancias de su encuentro. Un monumento
que contiene un cuadro cerámico se conserva en este mismo lugar para memoria del
hallazgo. El 21 de julio se otorga autorización para dar culto a dicha imagen, y
desde entonces es venerada con entusiasta devoción como Patrona del municipio,
celebrándose su festividad cada 8 de septiembre.
Durante el siglo XVIII destaca el aumento demográfico de Benisanó debido a la
reducción de mortalidad causada por epidemias, aunque en algunos años la escasez
de trigo y el estiaje de la fuente de San Vicente produjeran mermas en la
economía, sobre todo en 1771 y 1773. En 1792 el escritor Cavanilles en su obra
"Observaciones sobre el Reino de Valencia" hace referencia a Benisanó "situado
en una loma junto al Camino Real, donde viven 140 familias". Por entonces el
diámetro del pueblo era de un cuarto de legua, y la actividad básica era la
aggricultura, completándose con la manufactura del esparto. El siglo XVIII
supone un profundo cambio político en España. El 25 de abril, con la célebre
batalla de Almansa, finaliza la Guerra de Sucesión. Felipe V crea el Ducado de
Liria, incluyendo en este lugar a Benisanó.
Durante el siglo XIX siguen sucediéndose los continuos cambios y crisis
políticas, abolición de los señoríos por las Cortes de Cádiz en 1811 (entre
ellos el de Benisanó), evacuación por las tropas francesas de la población en
1813, desamortización de Mendizábal en 1835 que puso en venta mediante subasta
pública los bienes de la Iglesia. Por el contrario, las guerras carlistas
tuvieron poca repercusión e el municipio, tal vez debido a la pequeñez de su
término. Tras las mismas, se produce un aumento demográfico general, acompañado
de un crecimiento en la superficie de cultivo. En Benisanó el crecimiento
urbanístico fue manifiesto, pasando a contar entre 1845-1850 con 180 casas. Por
entonces, los subterráneos del castillo se utilizaban como cárcel.
La familia Escrivá de Romaní sustituye a la renombrada Cavanilles-Villarrasa en
la segunda mitad de este siglo XIX, después de casi cinco siglos de ostentar el
señorío de Benisanó y su castillo. Este nuevo linaje aglutina innumerables
títulos y grandezas, lo cual redunda en benefficio de la reconstrucción de
nuestro castillo y de la iglesia parroquial, pues incorporan a sus linajes,
entre otros, el Marquesado de Monistrol y el Condesado de Sástago, títulos
nobiliarios de gran abolengo que van a aureolar en gran manera al pueblo de
Benisanó. En el censo de 1875 Benisanó cuenta con 836 habitantes, aunque la
epidemia de cólera de 1885 fue especialmente cruenta. A finales de siglo, la
población llega a los 955 habitantes y el desarrollo urbanístico desborda el
recinto medieval que envuelve a la localidad (del que todavía hoy se pueden
admirar sus tres magníficos portales). También en el último cuarto del siglo XIX
proliferan las noticias periodísticas acerca de Benisanó, que aparecen
publicadas en las mejores revistas ilustradas del momento. Característica común
a todas ellas es citar las tres joyas que posee Benisanó: su Castillo-Palacio,
su Iglesia y el Pou de la Salut. Es también en estos años cuando las aguas de
nuestro pozo alcanzan enorme fama miraculosa por sus propiedades terapéuticas,
unidas al rezo de oraciones a la Virgen del Fundamento, conocida como especial
protectora contra el mal de ictericia.
Llegados al siglo XX, en 1910 Benisanó cuenta con 997 habitantes, 227 edificios
y 82 casetas en todo su término. Durante las primeras décadas del siglo la
población sufre una importante regresión debido a las dificultades económicas
que provocan la emigración (sobre todo a Valencia y Francia) y a las epidemias,
en especial a la gripe acontecida entre 1917 y 1919, conocida como La Cucaracha.
La base de la economía del municipio es la agricultura y los medios siguen
siendo muy rudimentarios. Pero a lo largo de todo el siglo XX la población
mantiene una tendencia progresiva. En cuanto a las características políticas de
este principio de siglo, destaca el hecho de que desde 1900 a 1931 se suceden en
nuestro Ayuntamiento 14 alcaldes, fiel reflejo de las circunstancias de
inestabilidad que se dan en toda España. También se hizo sentir la emigración de
la década de los 50, aunque en 1975 se llega hasta 1.466 habitantes. La
población también se vio favorecida por los 248 vecinos que llegaron en los años
70 y 80 al municipio, sobre todo de Andalucía y de Castilla-La Mancha. Hoy en
día el número de habitantes es de 1.818 y se rondan las 750 viviendas. En 1987
la familia propietaria del castillo lo pone a la venta, siendo adquirido por D.
Vidal Valle. En otoño de 1994 salió a subasta pública, siendo catalogado por la
Dirección General de Bellas Artes y Archivos del Ministerio de Cultura como
"Monumento", con categoría de Bien de Interés Cultural.
El 4 de febrero de 1996 se firma definitivamente el acuerdo de compra-venta por
el entonces Alcalde del municipio D. Serafín Castellano y el Presidente de la
Generalitat Valenciana D. Eduardo Zaplana con el director de Caja Madrid,
pasando desde entonces a ser propiedad municipal. En este momento se hace
realidad uno de los mayores deseos de todos los vecinos de Benisanó y se empieza
una nueva andadura socio-cultural llena de proyectos. En este mismo año se
instaló la iluminación exterior del castillo, hecho que le otorga un especial
realce. La fecha del 4 de febrero ha quedado instaurada como recordatorio de
dicha compra, realizándose en cada aniversario diversas celebraciones
culturales. A partir de entonces se redactó el Plan Director, que marca las
pautas de actuación en la rehabilitación del edificio, se ha creado una
Escuela-Taller con una importantísima labor en esta rehabilitación del castillo
y las murallas, se han restaurado los portales de Valencia y Liria, y se ha
potenciado el estudio histórico artístico del propio edificio y en consecuencia,
de la historia del mismo municipio. En enero de este mismo año 1999 se aprobó
por resolución de la Consellería de Presidencia el nuevo escudo heráldico
municipal, más acorde con el pasado histórico del municipio, según estudios
realizados por el propio Ayuntamiento. En este nuevo escudo se muestran los
símbolos de la familia Cavanilles, los Villarrasa y el propio castillo, teniendo
todo por timbre una corona real abierta. También durante este año ha sido
especialmente importante la celebración del III Centenario del hallazgo de la
Patrona la Virgen del Fundamento, para lo cual se creó una Comisión
extraordinaria, y ha supuesto un hecho histórico para los habitantes del
municipio, siguiendo la tradición de la celebración de los dos anteriores
centenarios, en 1799 y 1899. Esta conmemoración ha supuesto además un importante
impulso cultural, ya que se ha editado un libro con el resultado de una gran
labor de investigación realizada con motivo del Centenario, en el que se recogen
datos de indudable valor histórico para el municipio.